Tiempo, harina noble y fuego. Así de simple y así de difícil.

Nuestra masa madre tiene décadas de vida. La alimentamos a diario con harina y agua, y es la responsable del sabor, el aroma y la digestibilidad de nuestros panes.
A diferencia de la levadura industrial, la fermentación natural necesita tiempo. Por eso cada hogaza descansa hasta 24 horas antes de entrar al horno.
Elegimos harinas de molino, sin blanqueadores.
Mezcla suave para respetar el gluten.
Fermentación lenta que desarrolla el sabor.
Cocción tradicional, corteza perfecta.
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